PRESENTACIÓN | TRAYECTORIA | TEXTO POR ELSA PACHECO

Gustavo Valle: El tránsito de lo objetivo hacia lo subjetivo (y viceversa)

Se dice que los artistas habitan mundos paralelos. Viajan de un mundo a otro, en diferentes planos de la realidad… tienen las llaves de mundos secretos, a los que los espectadores accedemos a través de su obra. Ellos tienen la capacidad de iluminar pasajes que nos ofrecen, por un instante, un vistazo a su mundo interior.

La obra de Gustavo Valle es una invitación a recorrer sus visiones interiores. No es obra complaciente;… es de esas visiones que producen una ligera incomodidad y perturban, en principio. Son una invitación a descifrar misterios. Enigmáticas y poderosas, estas imágenes terminan produciendo el efecto de la seducción.

En una primera visita a su mundo, el ojo se posa sobre el papel que detona la intervención. Fotógrafo en primer plano, Gustavo trabaja sobre la realidad, trastocándola, interviniéndola y plasmándole lo inasible. Convierte el rol del espectador de pasivo a activo: su propuesta, inversa a la percepción general, va de lo objetivo a lo subjetivo. Sus imágenes convocan a descifrar misterios. Como los alquimistas y los simbolistas, trabaja en ocasiones el oro… otras veces se decide por interpretar el azul.

Sí, Gustavo Valle bebe (aunque él no lo sabe) del mismo manantial que bebieron Gustav Klimt y Egon Schiele. El tránsito por sus caminos nos revela sus intereses: lo que dicen las paredes, lo que revela el cuerpo solitario, y la mezcla alquímica con otro, la mirada que se posa sobre él, la recreación (re-creación) de un rostro en particular. Valle trabaja, como un orfebre, su filigrana poética sobre la imagen captada en el tiempo.

El ojo del artista impone su visión. Su obra devela (o revela?) lo velado, en un proceso parecido al descubrimiento de lo que subyace tras las palabras, los gestos, o las imágenes elegidas: una revelación, literalmente.

Texto por Elsa Pacheco (†)
Agregada Cultural
Buenos Aires, Argentina
2006-2010